Sistemas de suministro, almacenamiento y distribución de gases medicinales bajo normativa hospitalaria.

Haciendo patria en gases medicinales: ensamblaje nacional que beneficiaría a los hospitales de la costa, sierra y selva del Perú

Cada 28 de julio se conmemora la independencia como un hecho histórico. Hoy queremos hablar de la independencia, pero como la que da el ensamblaje nacional: la capacidad técnica de un país para ser más eficiente y beneficiar a todos los peruanos.

Costa Sierra y Selva del Perú
Altura, temperatura no importan para la instalación de Gases Medicinales

El 28 de julio de 1821, José de San Martín proclamó la independencia del Perú en la Plaza Mayor de Lima. Doscientos cinco años después, esa fecha sigue marcando algo que va más allá de la efeméride: la forma en que un país decide construir lo que necesita. Esa decisión no se toma en un solo momento. Se construye industria por industria, con avances desiguales: algunos sectores dan grandes pasos, otros apenas empiezan a moverse.

En el ámbito de la infraestructura hospitalaria, eso también ocurre. ZHI recibió un reconocimiento del CONCYTEC por el ensamblaje nacional de una central modular de aire comprimido medicinal en el Perú. El ingeniero Roger Chávez recibió el premio en representación del equipo que la diseñó y ensambló.

¿Por qué importa el ensamblaje nacional?

La mayoría del equipamiento hospitalario de alta complejidad en el Perú llega importado, listo para instalar. Eso implica procesos de aduana, tipo de cambio y plazos de entrega internacionales que quedan fuera del control tanto del hospital como del proveedor local. Cuando un componente falla o necesita repuesto, el reloj también corre a lo largo de esa misma cadena internacional.

El reconocimiento del CONCYTEC marca un paso distinto: una central diseñada y ensamblada en el país, con el mismo equipo de ingeniería que la desarrolló, disponible para brindar soporte técnico desde el primer día. Todavía no se trata de fabricar cada componente en el Perú. Es integración e ingeniería locales sobre una central pensada, calculada y ensamblada aquí, lo que ya cambia la cercanía del soporte técnico y el conocimiento del sistema.

Ese paso importa porque es la base sobre la que se puede construir algo más ambicioso con el tiempo: que más componentes de estos sistemas lleguen a fabricarse también en el país, no solo a ensamblarse. El ensamblaje nacional no reemplaza esa meta. Es el punto de partida hacia ella.

Roger Chávez, Gerente de OTC de ZHI Ingenieros, recibe reconocimiento CONCYTEC 2026 en la Cámara de Comercio de Lima por proyecto de innovación en gases medicinales
De izq. a der.: Víctor Izaguirre (Director de Políticas y Programas, CONCYTEC), Sandro Stapleton Ponce (Vicepresidente, Cámara de Comercio de Lima), Roger Chávez (Gerente OTC, ZHI Ingenieros), Miryam Yepes Salazar (Directora de Inteligencia Económica y Optimización Tributaria, MEF). Lima, junio de 2026.

Lo que muestran las cifras del sector

Las cifras del sector ayudan a dimensionar dónde estamos y hacia dónde se mueve la industria. Según el estudio de mercado de PROMPERÚ (2025) sobre dispositivos médicos y farmacéuticos, entre 2020 y 2024 la industria farmacéutica peruana creció en promedio 4,4% al año y en 2024 aportó el 1,4% al PBI manufacturero y el 0,2% al PBI nacional. En el mismo periodo, las exportaciones peruanas de material médico crecieron un 104%, pasando de 7,8 a 15,9 millones de dólares.

Dentro del segmento de equipamiento médico, el más cercano al rubro de ZHI, el panorama es mixto. En conjunto, las exportaciones peruanas de este segmento cayeron un 18% entre 2020 y 2024. Pero la partida específica de aparatos de terapia respiratoria y oxigenoterapia, justamente la categoría de los sistemas de gases medicinales, tuvo un comportamiento distinto: creció 23% en el mismo periodo y pasó de representar del 19% al 28,5% de las exportaciones de todo el segmento.

No existe una cifra pública y actualizada que indique específicamente cuánto de las centrales de gases medicinales instaladas en el Perú es importado, ensamblado o fabricado localmente. Lo que sí hay, de una tesis de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas sobre dispositivos médicos importados desde China entre 2016 y 2019, es una cifra de contexto que ilustra el punto de partida general del sector: el 98% de los dispositivos médicos que se usan en el Perú son importados. Es una cifra de dispositivos médicos en general, no de centrales de gases medicinales en particular, pero da una idea realista de cuánto camino queda por recorrer y de por qué un paso como el del CONCYTEC importa más de lo que parece a simple vista.

Catorce años construyendo esa capacidad

ZHI lleva más de 14 años diseñando e instalando sistemas de gases medicinales en hospitales del Perú y de Latinoamérica, en más de 40 proyectos hospitalarios, bajo certificaciones internacionales como la NFPA 99. El reconocimiento de CONCYTEC no aparece de forma aislada. Es el resultado de años de trabajo técnico en gases medicinales para establecimientos de salud públicos y privados, desde hospitales en Lima hasta proyectos ubicados a más de 3.000 metros de altitud y en la selva amazónica.

Ese recorrido es, en buena medida, lo que hace posible dar el siguiente paso. La ingeniería local no se construye de un año a otro: se acumula proyecto por proyecto, hasta llegar al punto en que ensamblar en el país y, eventualmente, fabricar más ahí deja de ser una aspiración y pasa a ser una posibilidad concreta.

Este 28 de julio, esa es la independencia de la que queremos hablar: la que se construye proyecto por proyecto, con ingeniería propia y ensamblaje nacional, paso a paso hacia una industria hospitalaria más autosuficiente.

Si tu proyecto requiere una especificación técnica o asesoría en sistemas de gases medicinales, en ZHI podemos revisarlo contigo.

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El entorno que sana: cómo los paneles de cabecera transforman la habitación del paciente y el trabajo clínico

La tubería de gas medicinal recorre cientos de metros desde la central hasta la pared de cada habitación. Ese trayecto planificado, certificado e instalado con precisión termina en un punto concreto: el panel de cabecera. Ahí es donde el oxígeno, el vacío clínico y el aire medicinal llegan a las manos del médico y de la enfermera. Ahí es donde la infraestructura invisible se convierte en atención.

Lo que ocurre en esa transición tiene más impacto del que parece: en la seguridad del procedimiento, en la comodidad del paciente y en la eficiencia del equipo que trabaja frente a esa cama.

Ingenieros de ZHI instalando panel de cabecera de cama hospitalaria con tomas de gases medicinales
Equipo ZHI durante la instalación de paneles de cabecera con tomas de gases medicinales en zona clínica.

¿Qué es un panel de cabecera hospitalario y por qué importa más de lo que parece?

Un panel de cabecera hospitalario es el módulo instalado sobre o detrás de la cama del paciente que concentra, en un solo punto accesible, los suministros que el personal clínico necesita: tomas de gases medicinales (oxígeno, vacío clínico, aire medicinal y óxido nitroso, según la unidad), tomacorrientes eléctricos, iluminación de examen, iluminación ambiental y, en algunos casos, sistemas de llamada o de comunicación.

El panel es, en términos simples, el punto de encuentro entre la red técnica del hospital y el acto de atender a un paciente.

Antes de la existencia de los paneles integrados, ese equipamiento estaba distribuido en distintos puntos de la habitación: tomas en la pared, cables que recorrían el suelo, lámparas en soportes móviles. Esa distribución fragmentada generaba tres problemas concretos que la evidencia clínica ha documentado:

  • Riesgo de error en urgencias. Cuando el personal necesita acceder rápidamente a una toma específica bajo presión, la distribución desordenada aumenta el tiempo de respuesta y el margen de error.
  • Dificultad de limpieza. Cada elemento por separado genera ángulos y superficies difíciles de desinfectar, con mayor riesgo de colonización bacteriana.
  • Percepción de caos por parte del paciente. Un entorno visualmente desordenado activa respuestas de estrés. En pacientes hospitalizados, muchos de ellos con cuadros crónicos o posquirúrgicos, ese estrés tiene efectos fisiológicos medibles en la recuperación.

El panel de cabecera resuelve los tres.

Panel de Cabecera Adosado – Hospitalización General – ZHI Ingenieros

El impacto del entorno en la recuperación: lo que la habitación hace sin que nadie lo prescriba

Hay algo que no aparece en el protocolo médico, pero que cualquier profesional que trabaje en hospitalización conoce: el entorno de la habitación afecta al paciente.

No de forma abstracta. De forma concreta.

Un estudio publicado en el Journal of Environmental Psychology encontró que pacientes hospitalizados en ambientes con menor carga visual de estímulos desordenados reportaron niveles más bajos de ansiedad y una percepción de mayor control sobre su situación. En pacientes con dolor crónico o en recuperación posquirúrgica, esa diferencia percibida se correlaciona con una menor autoadministración de analgesia.

El panel de cabecera contribuye a ese orden de tres formas que van más allá de la estética:

  1. Reduce la carga visual en el punto en el que el paciente mira más. El paciente encamado tiene el campo visual orientado hacia arriba y hacia la cabecera. Si ese espacio está lleno de cables, múltiples puntos de luz, enchufes sueltos y etiquetas dispersas, el cerebro lo percibe como un entorno hostil. Un panel bien diseñado concentra todo en una geometría limpia.
  2. Permite regular el entorno sin depender del personal. Las versiones más completas del panel incluyen el control de la iluminación ambiental, directamente al alcance del paciente. La capacidad de controlar, aunque sea, una variable del entorno tiene efectos documentados en la ansiedad durante la hospitalización.
  3. Elimina el tráfico innecesario alrededor de la cama. Cuando todo está en un solo punto accesible, el personal no necesita rodear la cama para buscar una toma. Menos movimientos alrededor del paciente significan menos interrupciones del descanso.

Lo que el médico y la enfermera necesitan del panel de cabecera: ergonomía clínica, no diseño de interiores

El personal que trabaja en una habitación hospitalaria no considera el panel de cabecera como mobiliario. Lo trata como herramienta.

Y como con cualquier herramienta, la diferencia entre un buen diseño y uno deficiente se mide en fatiga, en tiempo y, en las situaciones más graves, en errores.

Los requerimientos ergonómicos que definen si un panel funciona bien en la práctica clínica son estos:

  • Acceso sin obstrucciones. Las tomas de gases medicinales deben estar a una altura que permita conectarlas y desconectarlas con una sola mano, sin necesidad de mover la cama ni al paciente. En urgencias, esto no es comodidad: es seguridad.
  • Diferenciación por color y forma conforme a la norma. La norma NFPA 99 establece los colores y los conectores para cada gas. Esta codificación no es opcional. Evita la conexión errónea de gases en situaciones donde la visibilidad puede ser reducida o la presión clínica, alta.
  • Iluminación de examen orientable. El punto de luz del panel debe ofrecer suficiente intensidad para el examen clínico sin encandillar al paciente en reposo. Los mejores diseños separan el circuito de iluminación de examen del de iluminación ambiental.
  • Superficie de fácil limpieza. Los materiales del panel deben resistir los protocolos de desinfección hospitalaria sin degradarse. Las superficies con terminación antibacteriana y ángulos redondeados, que eliminan las zonas de acumulación de polvo, son el estándar actual en proyectos de alto tráfico.

Cargas eléctricas suficientes. La proliferación de equipos electrónicos junto a la cama (bombas de infusión, monitores portátiles, cargadores) exige que el panel cuente con suficientes tomacorrientes con protección adecuada, sin recurrir a extensiones que generen riesgo eléctrico.

Paneles adosados y paneles suspendidos: cuándo corresponde cada uno

ZHI instala dos tipos de paneles de cabecera según el diseño de cada proyecto:

  • Panel adosado (o de pared): se fija directamente a la pared de la habitación, detrás de la cabecera de la cama. Es la solución más habitual en habitaciones de hospitalización general, ya que su instalación no requiere estructura adicional en el techo y su costo de ejecución es menor. Los proyectos de expansión o refacción suelen incorporar esta tipología porque permite integrar el equipamiento sin modificar la arquitectura existente.
  • Panel suspendido (o de techo): cuelga de la estructura del techo mediante un brazo o una columna, lo que le permite moverse lateralmente y posicionarse con mayor flexibilidad alrededor de la cama. Esta tipología es la estándar en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), quirófanos y unidades de neonatología, donde el acceso simultáneo de múltiples profesionales y el uso de equipos de gran tamaño exigen libertad de movimiento alrededor del paciente.

La elección entre uno y otro no es solo económica. Depende del nivel de complejidad de la unidad, del flujo de trabajo clínico esperado y de las dimensiones de la habitación.

Los componentes técnicos: qué lleva un panel de cabecera completo

Un panel de cabecera diseñado para hospitalización de segundo o tercer nivel incluye:

  • Tomas de gases medicinales bajo la norma NFPA 99. Las UCI agregan tomas adicionales debido a la densidad de equipamiento conectado.
  • Tomacorrientes con protección diferencial, en cantidad suficiente para monitores, bombas de infusión y equipos portátiles.
  • Luminaria de examen orientable con intensidad regulable.
  • Luminaria ambiental de bajo consumo con atenuación.
  • Sistema de llamada al enfermero o al intercomunicador, según el diseño del establecimiento.
  • Estructura de soporte que soporte el peso de los equipos colgados sin transmitir vibraciones al paciente.

Todo este conjunto está especificado por la normativa técnica sectorial y recomendaciones de estándares como la NFPA 99 en lo que respecta a los sistemas de gases. La conexión entre la red de tuberías de la central y el panel debe ejecutarse con el mismo estándar técnico que el resto del sistema: cobre tipo K, grado médico, soldado con aleación de plata, pruebas de presión y de pureza previas a la habilitación, y verificación del caudal y de la presión en cada punto de consumo.

Ese último punto es relevante: el panel de cabecera no es un componente aislado. Es el final de una red que, si no está bien diseñada desde la central, llega con presión insuficiente, contaminantes o caudal inadecuado. La instalación del panel y la de la red son, técnicamente, un solo sistema.

El caso EsSalud Cajamarca: 12.000 metros de red integrados con el equipamiento de habitación

El caso EsSalud Cajamarca: 12.000 metros de red integrados con el equipamiento de habitación

Cuando ZHI ejecutó el proyecto de gases medicinales para EsSalud en Cajamarca, el alcance no se limitó a la tubería. La red de más de 12.000 metros de tendido se planificó de forma integrada con el equipamiento final de cada habitación, incluidos los paneles de cabecera.

Esta integración tiene una implicancia técnica directa: el diseño de la red considera los caudales reales que se demandarán en cada punto de consumo. El panel de cabecera no es un accesorio que se agrega al final; es un elemento de diseño desde el inicio.

Instalación de sistema de gases medicinales en EsSalud Cajamarca por ZHI Ingenieros  red de más de 12.000 metros integrada con paneles de cabecera

En un proyecto de esa escala, coordinar la instalación de la red con la colocación de los paneles exige precisión en la programación de la obra. El tendido de tuberías debe llegar a cada habitación con la posición, la altura y la presión correctas para que la conexión al panel sea limpia y funcional.

El resultado es un sistema que el personal puede operar sin adaptar su rutina a las limitaciones de la instalación. La red llega donde tiene que llegar, con la presión que tiene que tener, y el panel pone ese suministro en manos del clínico en el momento en que lo necesita.

Qué verificar al especificar paneles de cabecera para un proyecto hospitalario

Al diseñar o licitar esta parte del proyecto, estas son las preguntas técnicas que marcan la diferencia entre un panel que funciona bien a largo plazo y uno que genera problemas desde la habilitación:

  • ¿Los materiales resisten los protocolos de desinfección hospitalaria? La superficie del panel va a recibir desinfectantes de alto nivel con regularidad. Las terminaciones incompatibles con esos productos se degradan rápidamente.
  • ¿La toma de cada gas es específica por diseño, no solo por la etiqueta? La codificación visual (color) no es suficiente. Los conectores deben ser físicamente distintos por gas, de modo que sea imposible conectar un equipo al punto equivocado.
  • ¿La instalación cumple con la NFPA 99 en la conexión entre la tubería y el panel? La soldadura, las pruebas de presión y la verificación de gases cruzados, entre otros requisitos, deben documentarse por punto de consumo, incluidos los paneles.
  • ¿El tipo de panel (adosado o suspendido) es coherente con el flujo clínico de la unidad? Lo que funciona en la hospitalización general no necesariamente funciona en la UCI.
  • ¿Puede el contratista ejecutar la red y el panel en un único alcance técnico? Fragmentar la ejecución entre distintos proveedores introduce riesgos de coordinación que luego resultan difíciles de corregir.

Un sistema correctamente especificado desde el diseño es significativamente más económico que corregirlo después de la habilitación sanitaria.

ZHI en instalación de paneles de cabecera hospitalarios en el Perú

ZHI lleva más de 14 años ejecutando proyectos de gases medicinales e infraestructura hospitalaria en establecimientos de salud públicos y privados del Perú y de Latinoamérica.

La instalación de paneles de cabecera forma parte de nuestros proyectos integrales. Hemos ejecutado este alcance en hospitales de EsSalud, clínicas privadas y establecimientos del Ministerio de Salud en distintas regiones del país. En todos los casos, el panel de cabecera se instala como parte del mismo proyecto que diseña y ejecuta la red de gases medicinales, no como un complemento separado.

Nuestro equipo está certificado conforme a la norma NFPA 99 (ASSE 6010, 6020, 6040 y 6060) para la instalación, inspección y mantenimiento de sistemas de gases medicinales. Esa certificación se aplica a todo el sistema, desde la central hasta el punto de consumo en el panel.

Si tu proyecto requiere una especificación técnica, asesoría o una propuesta, nuestro equipo de ingeniería puede acompañarte desde la etapa de diseño.

Vacío clínico hospitalario: qué es, cómo funciona y por qué ningún quirófano puede prescindir de él

En un quirófano en plena cirugía, el vacío clínico trabaja en silencio. Aspira sangre, secreciones e irrigación del campo operatorio. Si falla, el cirujano para. No hay plan B inmediato. Este artículo explica qué es, cómo funciona y qué exige la norma para que eso nunca ocurra.

¿Qué es el vacío clínico y para qué sirve en un hospital?

También llamado vacío médico o vacío quirúrgico, es un sistema de presión negativa centralizado que distribuye succión a través de redes de tuberías hacia los puntos de consumo dentro del hospital: quirófanos, UCI, neonatología, recuperación, emergencias y habitaciones de hospitalización.

Toma de gases medicinales empotrada en pared con válvula de corte y panel de identificación uso médico
Instalación de tomas de gases medicinales con identificación normada según NFPA 99

No es una aspiradora industrial con nombre distinto. Es un sistema diseñado y certificado para operar en entornos críticos de atención médica, con parámetros técnicos específicos y redundancia obligatoria según la norma NFPA 99 (Health Care Facilities Code – Chapter 5).

Sus aplicaciones clínicas incluyen:

  • Succión quirúrgica: durante procedimientos en quirófano, el campo operatorio genera fluidos: sangre, secreciones, irrigación, que deben evacuarse de forma continua y controlada. El vacío clínico es el único sistema capaz de hacerlo de manera centralizada y con la presión adecuada.
  • Aspiración de secreciones en UCI y neonatología: pacientes intubados o con vía aérea comprometida requieren aspiración de secreciones de manera frecuente. La disponibilidad de vacío en estos puntos es condición de operatividad del servicio.
  • Succión gástrica y drenajes: postoperatorio, cirugías abdominales, drenaje de cavidades. Aplicaciones que requieren vacío disponible en habitaciones de hospitalización.

Lo que ocurre cuando el sistema falla

El fallo en un quirófano activo no es una interrupción menor. En una cirugía de alta complejidad, la pérdida de succión obliga a los cirujanos a detener el procedimiento o a recurrir a equipos portátiles de emergencia, cuyo rendimiento es significativamente inferior y cuya autonomía es limitada.

Más allá del procedimiento quirúrgico, las consecuencias se extienden a:

  • UCI y neonatología: los pacientes que dependen de aspiración de secreciones para mantener la vía aérea permeable enfrentan riesgo inmediato si el vacío no está disponible.
  • Cadena de atención: un fallo de vacío en una sala de emergencias puede derivar en reasignación de pacientes, cierre temporal del servicio o procedimientos con calidad subóptima.

Por eso, la configuración dúplex no es una mejora o un opcional. Es el estándar mínimo para todo establecimiento de salud de mediana y alta complejidad.

El reto de instalar una red de vacío clínico en un hospital complejo

La magnitud de una red varía radicalmente según el tipo, tamaño del establecimiento y su ubicación geográfica. Un centro de salud de primer nivel puede requerir una red de 1,500 a 2,500 metros de tuberías con una central de baja capacidad. Un hospital de alta complejidad y en altura, puede superar los 20,000 metros con múltiples centrales zonificadas y con centrales de alta capacidad dimensionadas para operar a grandes alturas sobre nivel del mar.

Esta diferencia no es solo de escala. Implica diseño de redes con diferentes perfiles de demanda simultánea, cálculos precisos de capacidad considerando la altura sobre nivel del mar, coordinación con arquitectura para pases de tuberías, integración con metodología BIM del proyecto y en hospitales en operación instalación en paralelo a la actividad clínica sin interrumpir servicios.

Hospital Antonio Lorena, Cusco: una red de más de 21,000 metros

El Hospital Antonio Lorena de Cusco es un establecimiento de Nivel III-1 el nivel alta complejidad en la clasificación del MINSA peruano. Su construcción representó uno de los proyectos de infraestructura hospitalaria más grandes ejecutados en el sur del Perú en las últimas décadas.

Hospital Antonio Lorena del Cusco con sistemas de plantas de oxígeno y gases medicinales implementados por ZHI
Proyecto emblemático de ZHI en el Hospital Antonio Lorena del Cusco, con implementación de plantas de oxígeno y sistemas de gases medicinales.

ZHI fue responsable del suministro e instalación de la totalidad del sistema de gases medicinales, que incluyó:

  • 21,184 metros de tuberías de cobre, grado médico y tipo “k” para distribución de gases medicinales.
  • Dos (2) Centrales tríplex de Vacío Clínico
  • Dos (2) Centrales dúplex de Aire Comprimido Medicinal
  • Tres (3) Centrales dúplex de Aire Comprimido Industrial
  • Planta Dúplex de Generación de Oxígeno Medicinal con capacidad de 40 m3/h con una pureza de 94% +/-1% c/u
  • Sistema de llenado de cilindros de oxígeno con capacidad de 20 m3/h a 200 bar.
  • Manifold de emergencia para oxígeno de 22 cilindros por lado.
  • Manifold de Óxido Nitroso de tres (3) cilindros por lado.
  • Manifold de Dióxido de Carbono de cuatro (4) cilindros por lado.

21,184 metros de tuberías en un solo proyecto.

Equivale a instalar una red que corre de manera continua desde el centro de Cusco hasta el aeropuerto Alejandro Velasco Astete, ida y vuelta, dos veces. No es una metáfora de escala. Es el tipo de dato que los Gerentes de Proyectos necesitan entender para dimensionar correctamente este componente en una licitación.

La instalación en Cusco añadió un factor logístico determinante: la altura. A 3,400 metros sobre el nivel del mar, el rendimiento de los equipos bombas, compresores, plantas de oxígeno no es igual que a nivel del mar. El diseño tuvo que incorporar factores de corrección por altitud para garantizar los caudales y presiones de diseño en condiciones de operación real.

Qué debe exigir un Gerente de Proyectos al especificar un sistema de vacío clínico

Si estás en etapa de diseño, licitación o evaluación de un proyecto hospitalario, estas son las preguntas que deberías hacerle a tu proveedor de gases medicinales:

  • ¿Cuál es el nivel de atención del centro de salud a construir? ¿Corresponde al nivel de complejidad del establecimiento?
  • ¿Dónde se ubica el centro de salud? ¿Es a nivel del mar o a qué altura?
  • ¿El diseño de la red considera la demanda simultánea pico de todos los servicios? ¿Se ha calculado el caudal siguiendo alguna metodología internacional?
  • ¿El sistema incluye paneles de alarma local, maestro y de zona? ¿Están integrados al sistema de gestión del edificio (BMS)?
  • ¿El contratista tiene experiencia documentada en hospitales de complejidad equivalente?

Un sistema mal especificado tiene consecuencias que van más allá del costo de corrección. Afecta la habilitación del establecimiento, los plazos de entrega al MINSA o EsSalud, y en última instancia, la calidad de la atención que recibirán los pacientes.

ZHI EN NÚMEROS · SISTEMAS DE VACÍO CLÍNICO EN PERÚ

ZHI EN NÚMEROS · SISTEMAS DE VACÍO CLÍNICO EN PERÚ

Hospitales con centrales de vacío instaladas por ZHI:

• Hospital Antonio Lorena, Cusco.

• Hospital Daniel A. Carrión, Huancayo.

• Hospital de Sullana II-2, Piura.

• Centro de Salud de Castilla, Piura.

• Hospital de San Miguel, Ayacucho.

• Hospital de Coracora, Ayacucho.

• Hospital de Cangallo, Ayacucho.

• Hospital de San Francisco, Ayacucho.

• Hospital de Yungay, II-2, Ancash.

• Hospital Hermilio Valdizán, Huánuco.

• Centro de Salud de Reque, Lambayeque.

• Centro de Salud de Chincheros, Apurímac.

• Centro de Salud de Cocachacra, Arequipa.

• Hospital César Garayar de Iquitos, Loreto.

• Hospital de Matucana, Lima.

• Hospital Materno Infantil de Puente Piedra, Lima.

• Centro de Salud de Putina, Puno

• Hospital EsSalud de Cajamarca, Cajamarca.

• Hospital de Jaén II-2, Cajamarca.

• Hospital de San Ignacio, Cajamarca.

• Hospital de Alto Inclán, Arequipa.

Más de 14 años de experiencia en instalación de sistemas de gases medicinales en establecimientos de salud públicos y privados en Perú y LATAM.

El vacío clínico no es un gasto auxiliar de la infraestructura hospitalaria. Es un sistema crítico cuyo diseño, instalación y redundancia determinan si un hospital puede operar con seguridad o no.

Diseñarlo bien desde el inicio, con la norma correcta, los materiales certificados y la redundancia adecuada,  es significativamente más barato que corregirlo después de la habilitación. Y exponencialmente menos costoso que afrontar las consecuencias de un sistema que falla cuando más se necesita.

En ZHI llevamos más de una década instalando estos sistemas en hospitales de primer, segundo y tercer nivel en Perú. Si tu proyecto requiere asesoría técnica o una propuesta, nuestro equipo de ingeniería está disponible.

→ Si tu proyecto requiere especificación técnica de vacío clínico, nuestro equipo de ingeniería puede revisarlo contigo. zhi.com.pe/contactanos

Fiebre amarilla y preparación hospitalaria en la Amazonía: por qué la infraestructura crítica y sistemas de gases medicinales también forman parte de la respuesta

La fiebre amarilla es una enfermedad viral hemorrágica aguda transmitida por mosquitos infectados. En las Américas, el principal ciclo reciente de transmisión ha sido el selvático, en el que mosquitos de los géneros Haemagogus y Sabethes transmiten el virus en entornos de selva; además, la OPS advierte que grandes epidemias pueden ocurrir cuando el virus llega a zonas densamente pobladas con baja inmunidad y presencia de Aedes aegypti.[1]

En ese contexto, la Organización Panamericana de la Salud publicó en 2026 la Guía de manejo clínico del paciente grave con fiebre amarilla, un documento que actualiza recomendaciones para la atención de pacientes críticos. La guía señala que su propósito es ofrecer directrices específicas para el manejo del paciente grave en unidades de cuidados intensivos, y subraya que el mayor impacto clínico está en el tratamiento de soporte de los casos graves [2], en el que vendrían incluídos los sistemas de gases medicinales.


Ese enfoque se vuelve especialmente relevante porque la propia guía, en su ficha estándar de seguimiento, incluye de forma expresa elementos de “Soporte avanzado en la UCI”, entre ellos ventilación mecánica invasiva, drogas vasoactivas, terapia de sustitución renal e intercambio plasmático, además del monitoreo de parámetros como pO2, pCO2 y SatO2.[3] En otras palabras, la atención del paciente grave no depende solo del acto médico: también exige hospitales capaces de sostener soporte crítico de manera continua.[2][3]

En Perú, la preocupación no es teórica. El Ministerio de Salud informó que hasta el 20 de abril de 2025 se habían confirmado 33 casos de fiebre amarilla y 12 defunciones, y que más del 90 % de los contagios se habían producido en áreas silvestres o boscosas, principalmente por actividades de caza o agrícolas.[4] Posteriormente, el Minsa intensificó la vacunación en cinco regiones con más casos: San Martín, Amazonas, Huánuco, Loreto y Junín y aprobó lineamientos específicos para esa intervención.[5]

La respuesta sanitaria confirma además que el riesgo sigue concentrado en territorios amazónicos y de selva. En 2026, el Minsa lanzó una campaña nacional priorizando 12 regiones, entre ellas Loreto, por tratarse de zonas donde circula el virus y que el sector salud considera endémicas o de mayor presencia viral.[6] El propio Minsa también precisa que, en el país, las cuencas endémicas para transmisión se ubican en zonas de selva boscosa de Loreto, Madre de Dios, San Martín, Ucayali, Amazonas y en zonas de selva de Junín, Ayacucho, Cusco, Huánuco, Pasco y Puno.[7]

Esa realidad vuelve especialmente pertinente la conversación sobre preparación hospitalaria en la Amazonía peruana. En territorios donde el riesgo epidemiológico convive con desafíos geográficos, logísticos y de acceso, la capacidad instalada adquiere un valor estratégico. No se trata solo de responder ante un caso, sino de contar con hospitales capaces de sostener atención crítica oportuna, continua y segura.[2][6]

ZHI y el proyecto de sistema de gases medicinales en Iquitos.

Hospital César Garayar García de Iquitos. ZHI está desarrollando la instalación del sistema de gases medicinales.

En ese marco, el proyecto de ZHI en el Hospital César Garayar García de Iquitos cobra especial relevancia. Allí ya se vienen instalando los sistemas de gases medicinales que formarán parte de su infraestructura crítica. En un establecimiento de más de 23,000 m², llamado a fortalecer la atención para una región de más de un millón de habitantes, esta infraestructura apunta a sostener áreas donde la continuidad no es negociable: UCI, emergencias, cirugía y atención neonatal.[8]

La conexión con la nueva guía de la OPS es clara. Si el manejo del paciente grave exige soporte avanzado en UCI, ventilación mecánica invasiva y continuidad asistencial, entonces la infraestructura hospitalaria que permite sostener ese soporte deja de ser secundaria y pasa a ser parte de la respuesta.[2][3] Desde esa perspectiva, la intervención de ZHI en Iquitos no debe leerse solo como instalación técnica. Debe entenderse como parte de una lógica mayor de preparación hospitalaria en una zona donde el riesgo existe, la distancia pesa y la capacidad de respuesta importa.

Equipo ZHI en instalación de proyecto de gases medicinales en el Hospital César Garayar García de Iquitos

Frente a enfermedades graves como la fiebre amarilla, la preparación no se limita a vigilancia, vacunación y protocolos. También exige hospitales técnicamente preparados para responder cuando el cuadro clínico escala y cada minuto cuenta.


[1] Organización Panamericana de la Salud (OPS). Fecha de consulta/publicación: 2026.

[2] Organización Panamericana de la Salud, Guía de manejo clínico del paciente grave con fiebre amarilla. Fecha: 2026. 

[3] Organización Panamericana de la Salud, Guía de manejo clínico del paciente grave con fiebre amarilla, Anexo 3. Fecha: 2026. 

[4] Ministerio de Salud del Perú (Minsa). Fecha: 28-04-2025.

[5] Ministerio de Salud del Perú (Minsa). Fecha: 28-05-2025.

[6] Ministerio de Salud del Perú (Minsa). Fecha: 17-02-2026.

[7] Ministerio de Salud del Perú (Minsa). Fecha de consulta/publicación: 2026.

[8] ZHI – Ingeniería en Sistemas de Gases Medicinales. Fecha: marzo de 2026.

De años a meses: El impacto de ZHI en la ingeniería hospitalaria de vía rápida

La necesidad de entregar infraestructura de salud de alta calidad en plazos críticos ha llevado a una evolución necesaria en la gestión de proyectos. En Perú, los acuerdos de Gobierno a Gobierno (G2G) abrieron la puerta a modelos más ágiles, y en el corazón de esta transformación técnica se encuentra ZHI.

Mientras que la construcción de hospitales tradicionales solía demorar entre cinco y siete años en promedio, la implementación de estrategias avanzadas está demostrando que es posible reducir drásticamente estos tiempos.

La estrategia del éxito: Metodología Fast-Track

¿Cuál es la clave para esta reducción masiva de tiempo? La Metodología Fast-Track.

A diferencia del modelo secuencial tradicional, el Fast Track permite que las fases de diseño, ingeniería y ejecución constructiva se superpongan y avancen en paralelo.

En ZHI, no solo entendemos esta metodología; la ejecutamos con precisión técnica. Esto significa que podemos comenzar la cimentación de un edificio mientras el diseño de las plantas superiores aún se está perfeccionando, asegurando que cada día cuente.

Planta de Oxígeno Medicinal - Sistema de Gases Medicinales de ZHI Ingenieros para Infraestructura Hospitalaria Crítica

Evidencia en cifras: De la visión a la Realidad

Los resultados obtenidos por ZHI bajo este modelo son contundentes. Javier Lavado, Gerente General de ZHI, destaca que, en obras estratégicas como el Centro de Salud de Castilla en Piura, el plazo de entrega tradicional de años se contrajo en promedio a solo 18 a 24 meses.

Nuestra Huella en Infraestructura Hospitalaria por Fast-Track:

  • Centro de Salud Castilla (Piura):
  • Centro de Salud Faique.
  • Centro de Salud Limón de Porcuya.
  • Hospital de Apoyo II de Sullana.

En cada uno de estos proyectos, el desafío no fue solo la rapidez, sino la correcta integración de la ingeniería especializada. Un aspecto crucial donde la experiencia de ZHI es determinante es en la correcta instalación y validación de los sistemas de gases medicinales, vitales para la operación de cualquier unidad crítica de salud.

Te invitamos a ver este breve video donde Javier Lavado, Gerente General de ZHI, detalla cómo este enfoque transformador está redefiniendo los estándares de la ingeniería hospitalaria en el país.

«Una obra bajo la metodología Fast Track no solo ahorra tiempo, sino que salva vidas al poner a disposición de la comunidad servicios de salud esenciales en una fracción del tiempo estimado.»

Javier Lavado – Gerente General de ZHI

La eficiencia técnica en la ingeniería médica no es solo una métrica de negocio; es un compromiso con la salud pública. En ZHI, combinamos la innovación del modelo Fast Track con un rigor técnico impecable para entregar hospitales modernos, seguros y operativos en plazos que antes parecían imposibles.

Vista aérea conceptual del Centro de Salud de Castilla en Piura, ejecutado bajo la metodología Fast Track por ZHI Ingenieros en tiempo récord (G2G).

¿Tienes un proyecto de infraestructura de salud que requiera rapidez y excelencia técnica?

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